Tengo una caja con cuadernos empezados: cinco páginas escritas y el resto en blanco. Durante años pensé que escribir un diario era para gente disciplinada. Hasta que entendí que el problema no era la disciplina, sino la exigencia.
La regla que lo cambió todo
Escribir mal está permitido. Sin buena letra, sin frases lindas, sin releer. El diario no es un texto para nadie: es una conversación con una misma.
Tres formatos que funcionan
- Las páginas de la mañana. Tres carillas a mano, apenas te levantás, de lo que sea que pase por la cabeza.
- La lista del día. Tres líneas: cómo estoy, qué quiero, qué agradezco.
- La pregunta semanal. Un domingo por semana, una pregunta: ¿qué me dio energía estos días? ¿qué me la quitó?
Consejos prácticos
- Elegí un cuaderno que te guste, pero no tan lindo que te dé miedo arruinarlo.
- Dejalo siempre en el mismo lugar.
- Si un día no escribís, no pasa nada. Retomá al siguiente sin culpa.
Después de un año, releer esas páginas es como encontrarse con una versión anterior de una misma. Y eso, solo eso, ya vale la pena.
